
En la calle el único sonido que deseaba escuchar era el de mi música. Caminaba sin sentido ni razón aparente, solo caminaba. Quería olvidar aquellas palabras que hacían detenerme y derramar lagrimas, solo caminaba queriendo olvidar, pero cada vez se me hacia mas difícil ya que en cada lugar sentía su presencia, siempre estaba ahí, en todas partes, en todo, y seguí caminando. Sentí al cruzar la calle nuevamente la sentencia, en eso sus palabras que dictaban “Es hora…” y me detuve en medio de la calle mientas la luz cambiaba al color de lo que se derramaría en el suelo… Todo para olvidar.
